“Hoy he estado en una estación de tren, y he descubierto que la distancia que separa los raíles es de 143,5 centímetros o 4 pies y 8,5 pulgadas. ¿Por qué esta medida tan absurda?…
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Porque, al principio, cuando construyeron los primeros vagones de tren, usaron las mismas herramientas que se utilizaban para la construcción de carruajes.
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¿Por qué los carruajes tenían esa distancia entre las ruedas? Porque las antiguas carreteras se hicieron con esa medida, ya que sólo así podían circular los carruajes. ¿ Quién decidió que las carreteras debían hacerse con esa medida? Y he aquí que, de repente, llegamos a un pasado muy distante: los romanos, primeros grandes constructores de carreteras, lo decidieron. ¿Por qué razón? Los carros de guerra eran conducidos por caballos, y al ponerlos uno al lado del otro, los animales de la raza que usaban en aquella época ocupaban 143,5 centímetros.
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De esta manera, la distancia entre los raíles que he visto hoy, usados por nuestro modernísimo tren de alta velocidad, fue determinada por los romanos. Cuando los emigrantes fueron a Estados Unidos a construir ferrocarriles, no se preguntaron si sería mejor cambiar el ancho, y siguieron con el mismo patrón. Esto llegó a afectar incluso a la construcción de los transbordadores espaciales: los ingenieros norteamericanos creían que los tanques de combustible debían ser más grandes, pero eran fabricados en Utah, había que transportarlos en tren hasta el Centro Espacial de Florida y no cabían en los túneles. Conclusión: tuvieron que resignarse a lo que los romanos habían decidido como medida ideal.” El Zahir. Paulo Coelho.
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¿Por qué tenemos que resignarnos a seguir los criterios que otras personas decidieron? ¿Por qué tenemos que vivir o pensar según las normas establecidas? Desde pequeños nos inculcan lo que está bien y lo que está mal. Lo bueno y lo malo. Creces rodeado por normas invisibles que intentan guiar tus pasos y, tarde o temprano, esas normas chocan contra tus propias ideas.
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“¿Por qué?” Es la pregunta que resuena una y otra vez en tu cabeza ¿Por qué tengo que hacer esto? Porque… ¿es lo “correcto”? ¿es lo que todo el mundo hace en esta situación? ¿es lo que me aconsejan?…¿Por qué se supone que tenemos que vivir nuestras vidas con una separación de 143,5 centímetros?
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Nadie sabe mejor que tú las piedras que quieres sortear. ¿Y qué si te haces daño? Todos tenemos que aprender a levantarnos tarde o temprano. Puede que las razones que te llevan a ello no sean “normales” y que la gente acabe pensando que estas loca por intentar cosas “imposibles”: una amistad, una relación, una idea de futuro… Decisiones incomprensibles que te llevan a ser atípica. ¿Y qué? si todos hiciéramos algo, ese “algo” pasaría a ser “lo normal”, lo que nos lleva a plantearnos ¿qué es lo normal?.
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Creo que, mientras no hagas daño a nadie, lo mejor es seguir tu propia intuición, porque puede que el tiempo acabe dándote la razón a pesar de que todo el mundo te aconseje lo contrario…
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Nota: Fotografía de Nai Grossich : Bajo la licencia Reconocimiento-No comercial-Compartir Igual

